jueves, julio 25, 2024
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PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, JAVIER MILEI, ENEL 54 REUNIÓN ANUAL, DEL FORO ECONÓMICO MUNDIAL, DEDAVOS.

Buenas tardes, muchas gracias: hoy estoy acá para decirles que occidente está en peligro, está en peligro porque aquellos, que supuestamente deben defender los valores de occidente, se encuentran cooptados por una visión del mundo que – inexorablemente – conduce al socialismo, en consecuencia, a la pobreza.

Lamentablemente en las últimas décadas, motivados por algunos deseos biempensantes de querer ayudar al prójimo y otros por el deseo de querer pertenecer a una casta privilegiada, los principales líderes del mundo occidental han abandonado el modelo de la libertad, por distintas versiones, de lo que llamamos colectivismo.

Nosotros estamos, acá, para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas, que aquejan a los ciudadanos del mundo, sino que – por el contrario – son su causa. Créanme, nadie mejor que nosotros los argentinos para dar testimonios de estas dos cuestiones.

Cuando adoptamos el modelo de la libertad – allá por el año 1860 – en 35 años nos convertimos en la primera potencia mundial, mientras que cuando abrazamos el colectivismo, a lo largo de los últimos 100 años, vimos como nuestros ciudadanos comenzaron a empobrecerse sistemáticamente, hasta caer en el puesto número 140 del mundo. Pero antes de poder dar esta discusión será importante, que – primero – viéramos los datos que sustentan por qué no sólo el capitalismo de libre empresa no sólo es un sistema posible para terminar con la pobreza, del mundo, sino que es el único sistema – moralmente deseable – para lograrlo.

Si consideramos la historia del progreso económico podemos ver cómo desde el año cero hasta el año 1800, aproximadamente, el pbi per cápita del mundo, prácticamente, se mantuvo constante durante todo el período de referencia.

Si uno mira un gráfico de la evolución del crecimiento económico, a lo largo de la historia de la humanidad, uno estaría viendo un gráfico con la forma de un palo de hocker, una función exponencial, que se mantuvo constante, durante el 90 por ciento del tiempo, y se dispara exponencialmente a partir del siglo xix. La única excepción a esta historia de estancamiento se dio a finales del siglo xv, con el descubrimiento de américa.

Pero salvando esta excepción, a lo largo de todo el período, entre el año cero y el año 1800, el pbi per cápita, a nivel global, se mantuvo estancado.

Ahora bien, no sólo que el capitalismo generó una explosión de riqueza, desde el momento que se adoptó como sistema económico, sino que si uno analiza los datos lo que se observa es que el crecimiento se viene acelerando, a lo largo de todo el período.

Durante todo el período – comprendido entre el año cero y el 1800 – la tasa de crecimiento del pbi per cápita se mantuvo estable en torno al 0,02 por ciento, anual. Es decir, prácticamente sin crecimiento; a partir del siglo xix con la revolución industrial la tasa de crecimiento pasa al 0,66 por ciento. A ese ritmo para duplicar el pbi per cápita se necesitaría crecer, durante 107 años.

Ahora bien, si observamos el período entre 1900 y 1950, la tasa de crecimiento se acelera al 1,66 por ciento, anual. Ya no necesitamos 107 años para duplicar el pbi per cápita, sino 66. Y si tomamos el período – comprendido entre 1950 y el año 2000 – vemos que la tasa de crecimiento fue de 2,1 por ciento, anual, lo que derivaría en que sólo 33 años podríamos duplicar el pbi per cápita del mundo. Esta tendencia lejos de detenerse se mantiene viva, aún hoy. Si tomamos el período, entre el año 2000 y el 2023, la tasa de crecimiento volvió a acelerar el 3 por ciento, anual, lo que implica que podríamos duplicar nuestro pbi per
cápita, en el mundo en tan sólo 23 años.

Ahora bien, cuando se estudia el pbi per cápita, desde el año 1800 al día de hoy, lo que se observa es que, luego de la revolución industrial, el pbi per cápita mundial, se multiplicó por más de 15 veces, generando una explosión de riqueza que sacó de la pobreza al 90 por ciento de la población mundial.

No debemos olvidar nunca, que – para el año 1800 – cerca del 95 por ciento, de la población mundial, vivía en la pobreza más extrema; mientras que ese número cayó al 5 por ciento para el año 2020, previo a la pandemia.

La conclusión es obvia: lejos de ser la causa de nuestros problemas, el capitalismo de libre empresa, como sistema económico, es la única herramienta que tenemos para terminar con el hambre, la pobreza y la indigencia, a lo largo y a lo ancho de todo el planeta. La evidencia empírica es incuestionable. Por eso, como no cabe duda de que el capitalismo de libre mercado es superior – en términos productivos – la doxa de izquierda ha atacado al capitalismo por sus cuestiones de moralidad, por ser – según ellos – dicen sus detractores, que es injusto.

Dicen que el capitalismo es malo porque es individualista y que el colectivismo es bueno
porque es altruista, y en consecuencia bregan por la «justicia social». Pero este concepto que en el primer mundo se ha puesto de moda en la última década, en mi país es una constante del discurso político desde hace mas de 80 años. El problema es que la justicia social no sólo no es justa sino que tampoco aporta al bienestar general.

Muy por el contrario, es una idea intrínsecamente injusta, porque es violenta. Es injusta
porque el estado se financia a traves de impuestos y los impuestos se cobran de manera
coactiva ¿o acaso alguno de nosotros puede elegir no pagar impuestos? Lo cual significa
que el estado se financia a través de la coacción, y que a mayor carga impositiva, mayor es
la coacción, menor es la libertad.

Quienes promueven la justicia social parten de la idea de que el conjunto de la economía es
una torta que se puede repartir de manera distinta pero esa torta no está dada, es riqueza
que se va generando en lo que kirzner llama un proceso de descubrimiento.
Si genera un producto de buena calidad a un precio atractivo le va a ir bien y va a producir
más. De modo que el mercado es un proceso de descubrimiento en el cual el capitalista
encuentra sobre la marcha el rumbo correcto.

Pero si el estado castiga al capitalista por tener éxito y lo bloquea en este proceso de
descubrimiento, destruye sus incentivos, y la consecuencia de ello es que va a producir
menos y la «torta» será más chica, generando un perjuicio para el conjunto de la sociedad.
El colectivismo, al inhibir estos procesos de descubrimiento y al dificultar la apropiación de
lo descubierto, ata al emprendedor de las manos y le imposibilita producir mejores bienes y
ofrecer mejores servicios a un mejor precio.

¿Cómo puede ser entonces que desde la academia, los organismos internacionales, la
politica y la teoria economica se demonice un sistema economico que no sólo ha sacado de
la pobreza mas extrema al 90% de la población mundial, y lo hace cada vez mas rapido,
sino que ademas es justo y moralmente superior?
Gracias al capitalismo de libre empresa hoy el mundo se encuentra en su mejor momento.
No hubo nunca, en toda la historia de la humanidad, un momento de mayor prosperidad que el que vivimos hoy.

El mundo de hoy es más libre, más rico, más pacífico y más próspero que en cualquier otro
momento de nuestra historia.
Esto es cierto para todos, pero es particularmente cierto para aquellos países que son mas
libres, donde respetan la libertad económica y los derechos de propiedad de los individuos.
Porque aquellos países que son más libres son 8 veces más ricos que los reprimidos, el
decil más bajo de la distribución de los países libres vive mejor que el 90% de la población
de los países reprimidos, tienen 25 veces menos cantidad de pobres en el formato estándar y 50 veces menos en el formato extremo, y por si eso fuera poco, los ciudadanos de los
paises libres viven un 25% mas que los ciudadanos de los paises reprimidos.

Ahora bien, para entender qué venimos a defender, es importante definir de qué hablamos
nosotros cuando hablamos de libertarismo.

Para definirlo retomo las palabras del máximo prócer de la libertad de nuestro país, Alberto
Benegas lynch (h) que dice que:
«el libertarismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el
principio de no agresión, en defensa de la vida, la libertad y la propiedad de los individuos.
Cuyas instituciones fundamentales son la propiedad privada, los mercados libres de
intervención estatal, la libre competencia, la division del trabajo y la cooperación social.

Donde solo se puede ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o mejor
precio”.
Dicho de otro modo, el capitalista es un benefactor social que, lejos de apropiarse de la
riqueza ajena, contribuye al bienestar general. En definitiva, un empresario exitoso es un
héroe.
Este es el modelo que nosotros estamos proponiendo para la argentina del futuro. Un
modelo basado en los principios fundamentales del libertarismo: la defensa de la vida, de la
libertad y de la propiedad.
Ahora bien, si el capitalismo de libre empresa y la libertad económica han sido herramientas extraordinarias para terminar con la pobreza en el mundo; y nos encontramos hoy en el mejor momento de la historia de la humanidad, ¿por qué digo entonces que occidente está en peligro? Digo que occidente está en peligro justamente porque en aquellos países que debiéramos defender los valores del libre mercado, la propiedad privada, y las demás instituciones del libertarismo, sectores del establishment politico y económico, algunos por errores en su marco teórico y otros por ambición de poder, están socavando los fundamentos del libertarismo, abriéndole las puertas al socialismo y condenándonos potencialmente a la pobreza, a la miseria y al estancamiento.
Porque nunca debe olvidarse que el socialismo es siempre y en todo lugar un fenómeno
empobrecedor que fracasó en todos los países que se intentó. Fue un fracaso en lo
económico. Fue un fracaso en lo social. Fue un fracaso en lo cultural. Y ademas asesinó a
más de 100 millones de seres humanos.

El problema esencial de occidente hoy es que no sólo debemos enfrentarnos a quienes, aun
luego de la caída del muro y la evidencia empírica abrumadora, siguen bregando por el
socialismo empobrecedor; sino también a nuestros propios lideres, pensadores y académicos que, amparados en un marco teórico equivocado, socavan los fundamentos del
sistema que nos ha dado la mayor expansion de riqueza y prosperidad de nuestra historia.
El marco teórico al que me refiero es el de la teoría económica neoclásica, que diseña un
instrumental que, sin quererlo , term ina s iendo funcional a la intromisión del estado , el s
ocialismo , y l a degradación de la sociedad. El problema de los neoclasicos es que como el
modelo del que se enamoraron no mapea contra la realidad, atribuyen el error a supuestos
fallos del mercado en vez de revisar las premisas de su modelo.

So pretexto de un supuesto fallo de mercado se introducen regulaciones que lo unico que
generan es distorsiones en el sistema de precios, que impiden el calculo economico, y en
consecuencia el ahorro, la inversion y el crecimiento.

Este problema radica esencialmente en que ni siquiera los economistas supuestamente
libertarios comprenden qué es el mercado, ya que si se comprendiera se vería rapidamente
que es imposible que exista algo asi como fallos del mercado.

El mercado no es una curva de oferta y demanda en un gráfico. El mercado es un
mecanismo de cooperación social donde se intercambian voluntariamente. Por lo tanto,
dada esa definición, el fallo del mercado es un oxímoron. No existe fallo de mercado.
Si las transacciones son voluntarias, el único contexto en el que puede haber un fallo de
mercado es si hay coacción. Y el único con la capacidad de coaccionar de manera
generalizada es el estado que tiene el monopolio de la violencia. En consecuencia, si
alguien considera que hay un fallo de mercado, les recomendaría que revisen si hay
intervención estatal en el medio. Y si encuentran que no hay intervención estatal en el
medio, les sugiero que hagan de nuevo el análisis porque definitivamente está mal. Los
fallos de mercado no existen.

Un ejemplo de los supuestos fallos del mercado que describen los neoclásicos son las
estructuras concentradas de la economía. Sin embargo, sin funciones que presenten
rendimientos crecientes a escala, cuya contrapartida son las estructuras concentradas de la
economía no podríamos explicar el crecimiento económico desde el año 1800 hasta hoy.
Fijense que interesante. Desde el año 1800 en adelante con la población multiplicándose
más de 8 o 9 veces, el producto per cápita creció más de 15 veces. Existen rendiminetos
crecientes, eso llevó la probreza extrema del 95% al 5%. Sin embargo, esa presencia de
rendimientos crecientes implican estructuras concentradas, lo que se llamaría un monopolio.

¿cómo puede ser que algo que haya generado tanto bienestar para la teórica neoclásica
eso es un fallo de mercado? Economistas neoclásicos salgan de la caja. Cuando el modelo
falla, no hay que enojarse con la realidad hay que enojarse con el modelo y cambiarlo.
El dilema que enfrenta el modelo neo-clásico es que dicen querer perfeccionar el
funcionamiento del mercado atacando lo que ellos consideran fallos, pero al hacerlo no sólo
le abren las puertas al socialismo, sino que atentan contra el crecimiento economico.
Ejemplo, regular monopolios, destruirle las ganancias, y destrozar los rendimientos
creicientes automáticamente destruiria el crecimiento económico.

Dicho de otro modo, cada vez que ustedes quieran hacer una corrección de un supuesto
fallo de mercado, inexorablemente, por desconocer lo que es el mercado o por haberse
enamorado de un modelo fallido, le estan abriendo las puertas al socialismo y están
condenando a la gente a la pobreza.

Sin embargo, frente a la demonstration teórica de que la intervention del estado es
perjudicial, y la evidencia empírica de que fracasó – porque no podia ser de otra manera- la
solución que propondrán los colectivistas no es mayor libertad, sino que es mayor regulación, generando una espiral descendiente de regulaciones hasta que todos seamos
mas pobres, y la vida de todos nosotros dependa de un burocrata sentado en una oficina de lujo.

Dado el estrepitoso fracaso de los modelos colectivistas y los innegables avances del
mundo libre, los socialistas se vieron forzados a cambiar su agenda. Dejaron atrás la lucha
de clases basada en el sistema economico para reemplazarla por otros supuestos conflictos
sociales igual de nocivos para la vida en comunidad y para el crecimiento económico.
La primera de estas nuevas batallas fue la pelea ridícula y anti natural entre el hombre y la
mujer.
El libertarismo ya establece la igualdad entre los sexos. La piedra fundacional de nuestro
credo dice que todos los hombres somos creados iguales, que todos tenemos los mismos
derechos inalienables otorgados por e l creador , entre los que se encuentran la vida, la
libertad y la propiedad.
En lo único que devino esta agenda del feminismo radical es en mayor intervencion del
estado para entorpecer el proceso economico, darle trabajo a burócratas que no le aportan
nada a la sociedad, sea en formato de ministerios de la mujer u organismos internacionales
dedicados a promover esta agenda.

Otro de los conflictos que los socialistas plantean es el del hombre contra la naturaleza.
Sostienen que los seres humanos dañamos el planeta y que debe ser protegido a toda
costa, incluso llegando a abogar por mecanismos de control poblacional o en la agenda
sangrienta del aborto.

Lamentablemente, estas ideas nocivas han impregnado fuertemente en nuestra sociedad.
Los neomarxistas han sabido coptar el sentido comun de occidente. Lograron esto gracias a
la apropiación de los medios de comunicación, de la cultura, de las universidaes, y sí,
también de los organismos internacionales.

Por suerte, somos cada vez más los que nos atrevemos a levantar la voz. Porque vemos
que, si no combatimos frontalmente estas ideas, el unico destino posible es que cada vez
vamos a tener más estado, más regulacion, más socialismo, mas pobreza, menos libertad,
y, en consecuencia, peor nivel de vida.

Occidente, lamentablemente, ya comenzó a transitar este camino. Sé que a muchos les
puede sonar ridiculo plantear que occidente se ha volcado al socialismo. Pero sólo es
ridiculo en la medida que uno se restringe a la definición económica tradicional del
socialismo, que establece que es un sistema económico donde el estado es el dueño de los
medios de producción.

Esta definición debiera ser, para nosotros, actualizada a las circunstancias presentes. Hoy
los estados no necesitan controlar directamente los medios de producción para controlar
cada aspecto de la vida de los individuos.

Con herramientas como la emisión monetaria, el endeudamiento, los subsidios, el control de la tasa de interés, los controles de precios y las regulaciones para corregir los supuestos
“fallos de mercado”, pueden controlar los destinos de millones de seres humanos.

Asi es como llegamos al punto en el que, con distintos nombres o formas, buena parte de las ofertas políticas generalmente aceptadas en la mayoría de los países de occidente son
variantes colectivistas.
Ya sea que se declamen abiertamente comunistas, o socialistas, socialdemócratas,
demócratas cristianos, neokeynesianos, progresistas, populistas, nacionalistas o globalistas.
En el fondo no hay diferencias sustantivas: todas sostienen que el estado debe dirigir todos
los aspectos de la vida de los individuos. Todas defienden un modelo contrario al que llevó
a la humanidad al progreso más espectacular de su historia.

Nosotros venimos hoy aquí a invitar a los demás países de occidente a que retomemos el
camino de la prosperidad. La libertad económica, el gobierno limitado y el respeto irrestricto de la propiedad privada son elementos esenciales para el crecimiento económico.
Este fenómeno de empobrecimiento que produce el colectivismo no es una fantasía.

Ni tampoco fatalismo. Es una realidad que los argentinos conocemos muy bien.
Porque ya lo vivimos. Ya pasamos por esto. Porque como dije antes, desde que decidimos
abandonar el modelo de la libertad que nos habia hecho ricos, estamos atrapados en una
espiral descendiente en donde cada día somos más pobres.

Ya lo vivimos nosotros. Y estamos acá para alertarlos acerca de lo que puede pasar si los
países de occidente que se hicieron ricos con el modelo de la libertad, continúan por este
camino de servidumbre.

El caso argentino es la demostración empírica de que no importa cuán rico seas, cuantos
recursos naturales tengas, no importa cuán capacitada esté la población, ni cuan educada
sea, ni cuantos lingotes de oro haya en las arcas del banco central.
Si se adoptan medidas que entorpecen el libre funcionamiento de los mercados, la libre
competencia, los sistemas de precios libres, si se entorpece el comercio, si se atenta contra
la propiedad privada, el único destino posible es la pobreza.
Para finalizar, quiero dejarles un mensaje a todos los empresarios aquí presentes y a los que nos están mirando desde todos los rincones del planeta.

No se dejen amedrentar ni por la casta política ni por los parásitos que viven del estado. No
se entreguen a una clase política que lo unico que quiere es perpetuarse en el poder y
mantener sus privilegios.

Ustedes son benefactores sociales. Ustedes son heroes. Ustedes son los creadores del
periodo de prosperidad mas extraordinario que jamas hayamos vivido. Que nadie les diga
que su ambición es inmoral. Si ustedes ganan dinero es porque ofrecen un mejor producto a un mejor precio, contribuyendo de esa manera al bienestar general.

No cedan al avance del estado. El estado no es la solución. El estado es el problema
mismo.
Ustedes son los verdaderos protagonistas de esta historia, y sepan que, a partir de hoy,
cuentan con un aliado inclaudicable en la republica argentina.
Muchas gracias y Viva la libertad carajo.

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